El ingreso al mundo de cualquier especialidad médica es semejante al ingreso a cualquier sociedad secreta; con sus reglas, con sus ritos y en especial con su jerga.
Ese alud de términos y nombres propios que desde el primer día de residencia comienzan un bombardeo inexorable del cerebro constituyen la diferencia entre los individuos que componen ese círculo selecto y los demás no iniciados.
En el fondo este trabajo no es más que una respuesta al miedo que sentí el primer día de ingreso a mi residencia de urología y busca allanar el camino de los jóvenes residentes que deben enfrentarse cada año a una prueba similar.
Pretende además convertirse en un manual auxiliar de quienes interesados en la ciencia de la urología pretenden una orientación rápida sobre clasificaciones, abreviaturas, instrumental o técnicas quirúrgicas.